Este refrán expresa un deseo de protección y cuidado hacia los vulnerables. Los «borregos recién esquilados» son una metáfora de aquellos que se encuentran en una posición de desventaja o fragilidad, y el «viento helado» representa las adversidades o desafíos. El refrán es un llamado a la compasión y la consideración hacia los más necesitados.