Este refrán, con un tono humorístico, sugiere que no se debe provocar o tentar innecesariamente, especialmente cuando no se espera ninguna reacción o beneficio. Se usa para aconsejar contra la provocación inútil o las acciones innecesarias.
Este refrán, con un tono humorístico, sugiere que no se debe provocar o tentar innecesariamente, especialmente cuando no se espera ninguna reacción o beneficio. Se usa para aconsejar contra la provocación inútil o las acciones innecesarias.