Este refrán aconseja que, frente a una trampa o engaño planeado por personas maliciosas («celada de bellacos»), es mejor huir o alejarse rápidamente («por los pies») que enfrentar la situación con acciones directas («por las manos»). Sugiere que en ciertas situaciones peligrosas o engañosas, la retirada es la mejor opción.