Este refrán sugiere que un mal consejo («consejo ruin») es tan inútil como una campana hecha de madera, que no puede sonar. Implica que no se debe prestar atención o dar importancia a los consejos que no son buenos o útiles.
Este refrán sugiere que un mal consejo («consejo ruin») es tan inútil como una campana hecha de madera, que no puede sonar. Implica que no se debe prestar atención o dar importancia a los consejos que no son buenos o útiles.