Este refrán sugiere que en los momentos más difíciles o problemáticos («a hora mala»), a menudo no se encuentra apoyo o ayuda («no ladran canes»). Puede interpretarse como un comentario sobre la soledad o la falta de apoyo en momentos críticos.
Este refrán sugiere que en los momentos más difíciles o problemáticos («a hora mala»), a menudo no se encuentra apoyo o ayuda («no ladran canes»). Puede interpretarse como un comentario sobre la soledad o la falta de apoyo en momentos críticos.