Este refrán refleja la idea de que los secretos o las verdades ocultas eventualmente saldrán a la luz con el tiempo. Puede aplicarse a situaciones donde se intenta ocultar información o acciones, pero la realidad termina revelándose. La importancia de este refrán radica en la idea de la transparencia y la inevitabilidad de la verdad, lo que sugiere que actuar con honestidad desde el principio es fundamental.