Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano: Este refrán sugiere que una persona que ha sufrido un descalabro o una herida siempre encuentra un pañuelo o tela para vendar la herida, ya sea que esté roto o sano. Puede destacar la importancia de la autosuficiencia o la capacidad de adaptarse a las circunstancias.