Caballero en buen caballo; en ruin, ni bueno, ni malo.: Este refrán sugiere que la habilidad y la apariencia de un jinete a menudo dependen del caballo que monta. Cuando un caballero monta un buen caballo, su habilidad se destaca, pero si monta un caballo de mala calidad, no importa cuán bueno sea, su desempeño se verá afectado.