«El muerto y el arrimado a los tres días apesta»: Este refrán sugiere que una persona que ha fallecido y alguien que se ha acomodado en la vida de otra persona (aprovechándose de su generosidad o hospitalidad) pueden volverse indeseables o problemáticos con el tiempo. Implica que las personas pueden cansarse de situaciones incómodas o personas que no contribuyen.