«Jarro de cristal o de metal o de plata, no refresca el agua; el mejor jarro, es el de barro»: Este refrán sugiere que la eficacia de un jarro para mantener el agua fresca no depende de su material lujoso o costoso, como el cristal, el metal o la plata, sino que el mejor jarro para ese propósito es uno hecho de barro o cerámica.